El machismo y el patriarcado conforman las bases de toda la cultura e ideología de la que llevas alimentándote desde que naciste. Absolutamente todo lo que has aprendido se sustenta en este tipo de sistema. Por otro lado, el feminismo es un movimiento que cuestiona todos y cada uno de los aspectos que dan forma a lo que conoces como sociedad. Si nunca has abierto un libro sobre feminismo, aunque seas una persona muy culta, es normal que no hayas oído hablar sobre algunos conceptos que se utilizan dentro del movimiento para abordar, juzgar y criticar estas bases que forman parte de nuestro día a día y de nuestra historia.Si quieres tener un debate y dar tu opinión acerca de un tema feminista, estoy totalmente a favor, porque dentro del feminismo pueden existir y existen diversos puntos de vista que enriquecen el debate y permiten encontrar soluciones de forma conjunta, PERO.... antes de cuestionar los términos que utilizo y descartar mi discurso con frases como “de dónde has sacado eso”, “yo también soy feminista pero eso es ya pasarse de la raya” o “estás exagerando”, ¿por qué no planteas la posibilidad de que tu forma de pensar, como la de todo el mundo, está firmemente arraigada en esas bases machistas y patriarcales y que para poder opinar acerca de ciertos temas es necesario que abras tu mente a otras perspectivas que no formen parte del discurso predominante?Dicho esto, si en algún momento te cruzas con un término, una idea o un concepto que desconozcas, te animo a que te informes al respecto antes de dar tu opinión:1. Piensa. ¿Realmente sabes de lo que estás hablando? ¿Lo que piensas es una opinión crítica y fundamentada (y feminista, porque busca una sociedad igualitaria) o, sospechosamente, coincide bastante con las corrientes dominantes de pensamiento? Si no conoces bien el concepto, ¿por qué lo cuestionas?2. Consulta el concepto. La Wikipedia es un buen lugar para empezar. No te dará una visión profunda del tema, pero te podrás hacer una idea de dónde viene, qué significa y qué autoras o autores lo han desarrollado más en profundidad.3. Ve un poco más allá. Busca libros escritos por feministas que hayan desarrollado más específicamente el tema, e incluso busca libros también feministas que den una opinión totalmente contraria. Eso también ocurre dentro del feminismo, porque se trata de un movimiento con muchas vertientes y debates continuos. Abre tu mente y aborda el tema sin recelo.4. Vuelve a formar una opinión. ¿Sigues pensando de la misma forma? ¿Tienes más argumentos para rebatir los míos sin necesidad de menospreciar mi opinión?Ser feminista no solo consiste en posicionarse en contra de la violencia de género o de la diferencia salarial entre hombres y mujeres. Consiste en ponerse unas gafas de color violeta para poder ser consciente, de forma crítica, de la necesidad que existe, todavía hoy en día, de luchar por la igualdad.Marina Rodríguez Colmenero. Exalumna del Juan de Mairena
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5 de noviembre de 2017
Ser feminista es algo más
5 de octubre de 2017
Mujeres junto a mujeres
"La unión hace la fuerza."
Cuando camino sola por Sevilla dándole vueltas al último libro que me he leído, a un comentario de un profesor, a la riña que me va a dar mi madre porque se me ha olvidado hacer la cama... a menudo me cruzo con personas que, como yo, acuden a la ciudad por un poco de aire fresco (vaya ironía), o a hacer unas compras, o lo que sea. A menudo, esas personas son mujeres.
Desde hace un tiempo, y, si soy sincera, no sé por qué, cuando veo a una mujer se me pasa por la mente una frase: "cuando luchas, también lo haces por ella". Este hecho me frustra, porque me gusta entender las causas de mis acciones, pero a la vez hace que aparezca en mí una sensación extraña, como una gran responsabilidad; no de las que te ahogan, sino de las que te hacen sentirte importante.
A lo largo de nuestra vida, a las mujeres se nos enseña que la mayoría de las demás mujeres son enemigas. Desde que somos pequeñas y a medida que vamos creciendo, nos enseñan a tener envidia porque otras reciben más atención, rechazo hacia las que se comportan de forma diferente a nosotras. Hay algunas que generan una gran desaprobación hacia las mujeres que cumplen el rol de género de mujer impuesto por la sociedad (se maquilla, le gusta el rosa, es cursi a más no poder); pero también existe lo contrario: mujeres que repudian a chicas que visten "como machos" o "no se cuidan porque no van maquilladas".
La Historia nos ha enseñado que si la unión hace la fuerza, divide y vencerás.
Nuestra sociedad patriarcal ha jugado bien sus cartas para conseguir que las mujeres no nos hayamos podido mover antes: ha dividido a las mujeres. Nos han dividido.
Tú, mujer que lees esto, has criticado e incluso insultado alguna vez en nuestra vida a otra mujer por su físico, sus gustos, decisiones, forma de expresarse, al igual que yo. Hemos juzgado sin pensar en si lo hacíamos por nosotras mismas y desde nuestra visión del mundo, o influenciadas por la sociedad.
La sororidad consiste en un sentimiento de unión y alianza entre mujeres. En una situación de machismo, tenemos la responsabilidad de ayudar a nuestras compañeras, sea escuchándolas, defendiéndolas o dándoles voz. La sororidad hace que cuando te proclames feminista, seas consciente de que vas a luchar por los derechos de tu madre, tu tía, tu mejor amiga, tu maestra de Lengua. Pero también por los de esa mujer que tiene un cargo político importante (aunque no opinéis igual);`por esa autora que tuvo que usar un seudónimo con nombre de hombre para poder publicar su libro (para que no ocurra de nuevo); esa chica que no conoces y que acaba de decirle a sus padres que es una chica y no un chico, que la traten en femenino (porque tiene el derecho de ser ella misma); esa niña que corre tirando del brazo a su hermano para que se asome junto a ella a un escaparate a ver un juguete (porque ella debería crecer sin comentarios sobre con qué o con quién jugar).
Y también luchas por ti, por supuesto.
Con esto no quiero decir que a partir de ahora tengamos que estar de acuerdo con absolutamente todo lo que diga la chica que tienes al lado, pero sí hay que saber que existe una base que trata sobre el respeto de las diferencias de opinión pero siempre partiendo de la idea de que todas las mujeres somos válidas.
Conchi Tabares Fernández, colaboradora del grupo Aequitas25
Cuando camino sola por Sevilla dándole vueltas al último libro que me he leído, a un comentario de un profesor, a la riña que me va a dar mi madre porque se me ha olvidado hacer la cama... a menudo me cruzo con personas que, como yo, acuden a la ciudad por un poco de aire fresco (vaya ironía), o a hacer unas compras, o lo que sea. A menudo, esas personas son mujeres.
Desde hace un tiempo, y, si soy sincera, no sé por qué, cuando veo a una mujer se me pasa por la mente una frase: "cuando luchas, también lo haces por ella". Este hecho me frustra, porque me gusta entender las causas de mis acciones, pero a la vez hace que aparezca en mí una sensación extraña, como una gran responsabilidad; no de las que te ahogan, sino de las que te hacen sentirte importante.
A lo largo de nuestra vida, a las mujeres se nos enseña que la mayoría de las demás mujeres son enemigas. Desde que somos pequeñas y a medida que vamos creciendo, nos enseñan a tener envidia porque otras reciben más atención, rechazo hacia las que se comportan de forma diferente a nosotras. Hay algunas que generan una gran desaprobación hacia las mujeres que cumplen el rol de género de mujer impuesto por la sociedad (se maquilla, le gusta el rosa, es cursi a más no poder); pero también existe lo contrario: mujeres que repudian a chicas que visten "como machos" o "no se cuidan porque no van maquilladas".
La Historia nos ha enseñado que si la unión hace la fuerza, divide y vencerás.
Nuestra sociedad patriarcal ha jugado bien sus cartas para conseguir que las mujeres no nos hayamos podido mover antes: ha dividido a las mujeres. Nos han dividido.
Tú, mujer que lees esto, has criticado e incluso insultado alguna vez en nuestra vida a otra mujer por su físico, sus gustos, decisiones, forma de expresarse, al igual que yo. Hemos juzgado sin pensar en si lo hacíamos por nosotras mismas y desde nuestra visión del mundo, o influenciadas por la sociedad.
La sororidad consiste en un sentimiento de unión y alianza entre mujeres. En una situación de machismo, tenemos la responsabilidad de ayudar a nuestras compañeras, sea escuchándolas, defendiéndolas o dándoles voz. La sororidad hace que cuando te proclames feminista, seas consciente de que vas a luchar por los derechos de tu madre, tu tía, tu mejor amiga, tu maestra de Lengua. Pero también por los de esa mujer que tiene un cargo político importante (aunque no opinéis igual);`por esa autora que tuvo que usar un seudónimo con nombre de hombre para poder publicar su libro (para que no ocurra de nuevo); esa chica que no conoces y que acaba de decirle a sus padres que es una chica y no un chico, que la traten en femenino (porque tiene el derecho de ser ella misma); esa niña que corre tirando del brazo a su hermano para que se asome junto a ella a un escaparate a ver un juguete (porque ella debería crecer sin comentarios sobre con qué o con quién jugar).
Y también luchas por ti, por supuesto.
Con esto no quiero decir que a partir de ahora tengamos que estar de acuerdo con absolutamente todo lo que diga la chica que tienes al lado, pero sí hay que saber que existe una base que trata sobre el respeto de las diferencias de opinión pero siempre partiendo de la idea de que todas las mujeres somos válidas.
Conchi Tabares Fernández, colaboradora del grupo Aequitas25
25 de septiembre de 2017
Aclarando conceptos
en mi pupila tu pupila
azul...
No, no somos poetas del siglo XIX, somos dos chicas que
pretenden aclarar de una vez por todas términos que hoy día se utilizan
libremente en la mayoría de los casos sin ser conscientes del significado.
La lucha feminista tiene como objetivo la LIBERACIÓN de la mujer
de la presión social que lleva sobre sus hombros, lo que da como resultado la
IGUALDAD entre hombres y mujeres. Para ello, debemos reivindicar los derechos
que a lo largo de la historia la sociedad patriarcal nos ha prohibido por
nuestro género. El término no podría ser más simple e intuitivo de entender,
pero, viviendo en este tipo de sociedad, es normal que aparezcan malentendidos
o se quieran crear nuevos términos con tal de no usar la palabra feminismo.
El feminismo molesta, estorba, sobra porque interrumpe y rompe
esquemas. Una y otra vez. Hay que apartarlo porque no beneficia a los de
arriba, y es entonces cuando aparecen términos tipo “antimachismo”.
Además, el feminismo es peligroso. Los movimientos nuevos crean
rechazo por el simple hecho de ser nuevos, pero a veces también crean
curiosidad. Al Estado le cuesta mucho que los ciudadanos perdamos la curiosidad
y las ganas; por lo tanto el hecho de que una persona (especialmente una mujer)
se informe y acabe uniéndose al movimiento, puede significar la diferencia
entre seguir con el control o que éste se tambalee. Debido a este miedo, a
menudo aparecen términos para desacreditar a las feministas que exponen sus
ideas de una forma poco apetecible para la sociedad, como es el caso del
“hembrismo”.
Actualmente se utiliza con frecuencia el término ''hembrismo''
como una analogía al machismo, es decir, la superioridad/odio de la mujer
frente al hombre. Nada más lejos de la realidad, EL “HEMBRISMO” NO EXISTE. Como
Conchi tuvo que aclarar en una clase, el hembrismo no existe básicamente porque no hay un sistema
que lo sustente .El machismo surge en una sociedad patriarcal y misógina que
infravalora a la mujer en todos los aspectos, sean culturales, científicos,
económicos...
Sólo podemos
hablar de opresión real cuando un sistema apoya esta opresión. Para que
comprendáis mejor lo que exponemos, vamos a añadir otro ejemplo: el “racismo
inverso” no existe. No porque no haya personas racializadas que odien a otras
personas blancas, sino porque este odio no ha causado una serie de actitudes, practicas sociales y creencias que
justifiquen o promuevan el mantenimiento de conductas contra las personas
blancas.
Esto sí lo han producido el racismo y el machismo.
Por ello podemos afirmar rotundamente que el hembrismo no es más que una invención de
esta sociedad misógina que pretende ensuciar el nombre del feminismo.
¿Cuál será el
próximo término que se utilice para desacreditarnos?
Conchi Tabares Fernández y Blanca García Macías,colaboradoras de Aequitas25
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