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26 de noviembre de 2018

nous ne sommes pas seules

Vivir en España no es fácil: tenemos mucho por lo que protestar: la precariedad laboral, la corrupción, el paro, los recortes en sanidad y educación, la homofobia. El machismo. Y, estando de Erasmus en Francia, es inevitable comparar la situación política y económica del país en el que estás con la de tu lugar de nacimiento, y aún más inevitable sentir frustración.

Frustración porque, cuando regrese a España, volveré a ir a clases prácticas en las que ni siquiera habrá sillas suficientes para todas las alumnas. Porque,al acabar mis estudios, no aspiraré a encontrar un trabajo que me llene, sino simplemente un empleo relacionado con lo que he estudiado. Frustración porque la ciudadanía seguirá siendo decepcionada por quienes deberían representarles y defender sus derechos. Frustración porque, probablemente, gane menos que mis compañeros hombres realizando el mismo trabajo. Y porque mis opiniones también tendrán menos valor.

Sin embargo, hace un par de semanas, en una clase para estudiantes internacionales, se abordó el tema de género en Europa. Y, tras un repaso por las diferentes fases del movimiento feminista en Occidente, la profesora hizo una pausa; ahora, dijo, vamos a hablar del caso de España. Acto seguido la profesora comenzó a proyectar fotos del 8M en la Gran Vía, en las Ramblas, en la Avenida de la Constitución... habló de cómo las feministas españolas gestionaban la lucha, de sus reivindicaciones y de lo importante que era que se tomase ejemplo de ellas. De nosotras. 

Pidió que las estudiantes españolas hiciéramos una pequeña presentación acerca del militantismo feminista en España para mostrarlo al resto de la clase, y hablamos de la implicación de las estudiantes de institutos, de la tenacidad de las profesoras que nos empujan a hablar y actuar, del trabajo de mis compañeras de los cafés feministas en la universidad, y de la implicación tanto en redes como en las calles el pasado 8M. Hablamos también de los feminicidios, de las violaciones, del techo de cristal y de otras problemáticas del movimiento en nuestro país, las cuales seguimos teniendo en mente cada día.

La profesora sugirió entre risas que en España nos implicamos mucho porque tenemos mucho de lo que quejarnos. Y tiene razón, tenemos mucho por lo que protestar y mucho que cambiar. Pero también podemos sentirnos orgullosas, porque estamos haciendo ruido: estamos actuando y estamos inspirando a otras mujeres a las que no conocemos, que no hablan nuestro idioma, pero que sienten nuestro mismo dolor. Y eso me llena de orgullo y de ganas de seguir luchando, por mí y por mis compañeras aquí, en España y en todo el mundo. 
Marina León, colaboradora del grupo Aequitas25


20 de noviembre de 2018

85º ANIVERSARIO DEL VOTO FEMENINO

    Ayer,19 de noviembre se conmemoró el 85 aniversario de las elecciones en las cuales pudimos las mujeres votar por primera vez.

    A principios de los años 30 las mujeres podían ser diputadas y ocupar un escaño;no obstante,no podían ejercer su derecho al voto. Una situación bastante peculiar podría definirse.Sin embargo,gracias a la acción de un grupo de sufragistas lideradas por Clara Campoamor (diputada del Partido Radical),el 1 de octubre de 1931,el derecho de las mujeres a elegir sus representantes políticos se vio aprobado en las cortes.

No sin haber pasado antes por una ardua lucha,dada por oponentes tales como la diputada Victoria Kent,la cual opinaba que el voto de la mujer debía verse aplazado hasta que las mujeres hubiesen atravesado "un periodo universitario y estuvieran liberadas de su conciencia" a lo que Campoamor respondió con una de sus grandiosas frases ''¿Es que no han luchado las mujeres por la República? (...) ¿Cómo puede decirse que la mujer no ha luchado y que necesita una época, largos años de República, para demostrar su capacidad? Y ¿por qué no los hombres?".

Y así,el 19 de noviembre de 1933,casi 7 millones de mujeres fueron llamadas a las urnas. Éstas,por primera vez en nuestro país,votaron a sus representantes políticos.

Hoy,85 años después,con mi tarjeta del censo electoral en la mano,esperando emocionada a votar por primera vez con 18 años,solo puedo mostrar mi eterna gratitud a este grupo de valientes y progresistas mujeres.Gracias,gracias a todas y cada una de vosotras,no dejaré que mi voto entre en una urna sin acordarme de vuestros nombres,de vuestra lucha,de vuestra victoria.

Hoy,85 años después,me gustaría señalar las palabras de la vicepresidenta del gobierno,pue"Conviene recordar siempre nuestro pasado para saber cómo construir nuestro futuro".

Blanca García Macías, colaboradora del grupo Aequitas25



4 de marzo de 2018

Techo de ¿cristal?

Hay quien piensa que es una ficción, una pesadez más de las pelmazas de las feministas (qué pesadas, qué aburridas, qué amargadas...)
Aquí están los datos. Este trabajo es del Coordinador de Coeducación del IES Los Álamos, un hombre feminista. Le agradezco mucho que lo comparta con nosotras y con nosotros. 

17 de enero de 2018

¿Borrón y cuenta nueva?

Empezamos fuerte el año.
Llevamos 2 semanas (casi 3) de 2018 y ya tiene pinta de que la lucha sigue.

Y por supuesto que sigue.

Cada año nuevo oigo repetir frases del estilo a "año nuevo, vida nueva". Estas ideas no nos suelen durar mucho a la mayoría, pero hay quien sí parece que hace borrón y cuenta nueva, y no solo a principios de año, sino varias veces a lo largo de este.
Si ya de por sí resulta difícil que haya un castigo justo contra la violencia de género y los abusos sexuales por regla general, la fama y el renombre dan aún más poder a la hora de presentarse ante un juez. Y aunque hay algunos que ya están pagando las consecuencias de sus actos, aún hay muchos famosos, sean cineastas o cantantes, que han estado en el punto de mira varias veces pero se libran porque parece que da miedo tocar a los peces gordos.

Desde hace tiempo se afirma que a veces es mejor separar al artista de su obra si no queremos decepcionarnos. Esta idea me parece a partes iguales absurda y lógica: un artista se plasma a sí mismo en su obra, y cada persona está influida por la sociedad, nos guste o no. Si en una película nos venden la idea de la libertad y de repente se descubre que el director o uno de los actores ha abusado de una mujer durante esa grabación, por muy buena que sea la película, por muy taquillera que fuese en su época, por mucho que aportase al mundo del arte, ese detalle hay que tenerlo en cuenta.

Pero esto no significa que debamos despreciar el arte de todos aquellos autores que han atentado contra los derechos de las mujeres ni contra cualquiera de los derechos humanos (básicamente porque nos quedaríamos bastante solos). El trabajo artístico y la obra de algunos autores (sean escritores, directores de cine, músicos, ...) se valora por su aportación a la historia del arte, de forma que el autor mismo pasa a un segundo plano con el paso del tiempo, y nos quedamos con lo que creó.

Pero no estamos hablando de la trascendencia de las obras. Estamos hablando de la actualidad, del ahora, de los abusos de poder en el presente. Y actualmente, se sigue abusando del poder. Y ojalá no, pero algo me dice que dentro de 20 años también saldrán actrices que hoy en día ya son víctimas, y querrán alzar la voz, porque al fin se verán con la suficiente fuerza. Y espero, aunque algo me dice que aun nos queda mucho para que esto llegue, que en su momento sepamos separar artista de obra, nos quedemos con la obra, y mandemos al artista a la cárcel. No más borrón y cuenta nueva.

Los Globos de Oro me dieron esperanza. Qué queréis que os diga, a mí los discursos americanos sí me llegan, y aún más los que les quieren parar los pies a estos "señoros" de Hollywood que tanto tiempo han estado usando su puesto de poder contra mujeres del oficio, esos que no se van a librar. Pero más me duelen los que se libran (I'm talking about you, Depp).
Más me duelen los que se libran por su nombre y su reputación, como se libró en su día Picasso, como se libró en su día Rodin.

Pero aquella época no era la misma que esta, más de uno habrá pensado...

Con más razón no deberían librarse, contesto yo sin escrúpulos.
Conchi Tabares Fernández, colaboradora del grupo Aequitas25

14 de enero de 2018

Yo tampoco

Mi anterior jefe me cogía el culo. No tipo garra sino pasadita tonta. Un día me harté y le dije que no lo hiciera más. Se enfadó mucho. Que si era un gesto amistoso. Que vaya malpensada. Estuvo una semana sin hablarme. Se me llegó a pasar por la cabeza que realmente yo era muy tiquismiquis...
En la facultad tuve al menos dos profesores que estaban locos por mostrarme su amistad. Uno, escritor de caligramas y de pelo largo y grasiento, se cansó de mis negativas y me plantó un 5 injusto. El otro, un famoso vendedor de manuales de lengua de la época, don Vidal (dejemos el apellido que lo mismo hasta me gano una denuncia...) me citaba en su despacho y, cogiéndome paternalmente por los hombros, me decía, "Yo te quiero mucho, Leonor". Una amiga y yo nos turnábamos para sortear al pelograso y a don Vidal. 
Cuando acabé la carrera acudí a algún congreso, que había que hacer currículum. Los catedráticos viejos verdes perseguían a las que hoy se llamarían becarias (colaboradoras nos llamábamos entonces quienes no teníamos beca) a ver si pillaban cacho. Muchas de estas chicas no sabían ni cómo reaccionar. En aquella época eran gajes del oficio. Ni se nos pasaba por la cabeza que aquello se pudiera denunciar.Si alguna de mis compañeras de entonces denuncia treinta años después haber sido víctima de acoso, la apoyaré. Lo vi con mis propios ojos. Todo el mundo lo veía.
Antes, mucho antes, cuando empecé a salir de casa, aprendí a a volver por la noche (tempranito) con la llave entre los dedos bien apretada por si acaso. Miedo. Hasta que tuve un novio que me acompañara.
Nada de esto me ha dejado trauma, señoras francesas del manifiesto de no sé qué. Pero todo esto me jodió en su momento. Mucho. Ahora tengo una ventaja: las mujeres, a cierta edad, dejamos de ser objetos sexuales. Alguna ventaja tenía que tener hacerse vieja.
Por eso yo TAMPOCO me voy a callar más. Tampoco voy a ceder ni un ápice de terreno por ser mujer. No voy a dejar que me toque quien yo no quiera que me toque. Y si lo hace, lo denunciaré. No soy ninguna puritana. Pero reivindico mi derecho a ligar, tontear, tener relaciones con quien libremente decida. Yo tampoco voy a dejar que me digan cómo debo vestirme, ni cuándo debo callarme, ni qué debo decir. Yo tampoco voy a reír los chistes a machistas rancios. Ni tampoco voy a tolerar que en mi presencia se coreen cánticos machistas que hacen vomitar. Yo tampoco voy a leer libros de grrrrrrandes escritores que se jactan de su machismo pestoso en las páginas de periódicos nacionales. Tampoco voy a recomendar sus libros. Yo tampoco voy a condenar a quienes firmen manifiestos que le hacen la cama al machismo. Pero tampoco voy a cerrar la boca porque vaya patinazo, señoras. A ver si nos aclaramos. El acoso es una agresión a la libertad. La violación es un delito. La prostitución, un atentado contra los derechos humanos. La gestación subrogada, una forma más del capitalismo pseudoprogre de convertir a las mujeres en máquinas de parir.
No me den lecciones de puritanismo, revolución sexual, coqueteo o feminismo "light". No me den lecciones de nada porque han demostrado que no tienen nada que enseñarme.
Ustedes no se han callado. Yo tampoco. Pero hay una diferencia: yo tengo razón; ustedes, no.
Leonor Osuna Izquierdo, colaboradora del grupo Aequitas25

9 de enero de 2018

Their time is up

Last Sunday, at the Golden Globes, Oprah Winfrey gave an speech whose video went viral. She did it after receiving the Cecil B. DeMille award, given for outstanding contributions to the world of entertainment. In a gala where everyone was wearing black on a movement against sexual harassment, it wouldn't have fit better.

She started talking about how she, as a child, saw the award being given to the first black man to receive and at that moment she was the first black woman honoured like that, while young children were watching. Those kids could change the world, just like Oprah has and I'm sure she will keep doing.

She thanked the press for always uncovering the truth, the one that stops us from turning a blind eye to corruption and injustice. It's easy to live in ignorance, while others are suffering what could happen to us if we don't root this problem out.

She said to inspire on every women that were there that evening, who are celebrated for telling stories, but in 2017 they made history; but that didn't happen only in the entertainment industry, but in the rest of the world too, independently of culture, age, race...

She also told the story of a woman who had died 10 days before the speech and who was assaulted while she was walking home from church. Those criminals were never caught, That woman lived in a time when women were neither listened nor believed, silenced by brutally powerful men; but their time is up.

She finished saying powerfully that a new day is on the horizon, and when that day dawns, it will be thanks to a group of magnificent women and pretty phenomenal men, that will have led people to a world where anyone has to say #MeToo ever again.

Honestly, I had never heard so many truths in the same speech, an speech full of hope. Someday, the day that Oprah describes will come and, luckily, every single one of us reading this will be there to witness it. We have got the power to turn that day into a fact and not just a dream. because we are part of the magnificent group of people Oprah talked about and we can change the world and beat those who are stopping that day of dawning. We are strong and numerous, and we can stop those who want to keep us drowning in the dark of the night and get what they want; because their time is up, now it's our turn to fight back.
Nuria Fernández Roca, from Aequitas25 Group

19 de noviembre de 2017

Café feminista en el Juande

El martes pasado el Café Feminista Aljarafe se reunió en la biblioteca de nuestro centro, el IES Juan de Mairena. Después de polémicas varias y de intentos infructuosos de conseguir permiso en otros locales, acabaron celebrando aquí su segunda reunión.Es un colectivo no mixto que propone que la lucha feminista esté liderada por las mujeres sin descartar, por supuesto, la colaboración de los hombres. Es una opción. Hay otras muchas. No escribo esta entrada para contar la polémica ni para quejarme de cómo me ha afectado a mí personalmente. Porque las protagonistas de este evento son las chicas que organizaron la reunión y las que participaron. No yo. 
Pero la que escribe esta entrada soy yo, Leonor Osuna, la única responsable de estas palabras. No soy ya la coordinadora de Coeducación. Solo soy una profesora del Juande, comprometida cada vez más con la lucha feminista aunque no perteneciente por ahora a ninguna organización ni colectivo.
Y quiero contar lo que sentí y lo que viví.
Sentí esperanzas. Algo puede cambiar con mujeres así, con estas ganas, con este coraje, con esta conciencia. Sentí tristeza. No puede ser verdad que 40 años después las chicas sigan volviendo a su casa con la llave apretada en el puño cerrado por si acaso... Sentí rabia. Por qué no podemos ir tranquilas por la calle. Sentí ganas. Hay que seguir luchando; no hay más remedio. Nadie nos va a regalar lo que nos pertenece. Sentí tranquilidad. Aquello no era una secta de cómo organizar un complot contra el macho, por si alguien lo ha pensado. Sentí que lo que estaba haciendo era lo que tenía que hacer y que era necesario. Tienen/tenemos derecho a un espacio y a un tiempo propios. Me sentí libre. Hablé como quise. No me mordí la lengua ni tuve que tener cuidado. Sentí que sabía mucho. Sentí que me faltaba mucho por saber. Sentí satisfacción. Qué bueno ver a algunas alumnas y exalumnas mías allí.Sentí dudas. Tengo que pensar. Tengo que leer. Tengo que escuchar.
Invito a los lectores y lectoras de este blog a opinar, a disentir, a apoyar... siempre desde el respeto. Les pido que piensen , escuchen, lean antes de condenar.
Quiero además agradecer al director del centro que diera su permiso. No le importaron las posibles presiones. Me parece importante.
Y como siempre, una vez más, gracias a Hipólito. No solo por el permiso sino por el apoyo. Él me ha dicho que escriba. Que lo visibilice. Que no tenemos nada que ocultar. Gracias.
Y a vosotras, chicas, ánimo. Todas tenemos mucho que hacer. También mucho que aprender, escuchar y gritar.
Hasta la próxima.

5 de noviembre de 2017

Ser feminista es algo más

El machismo y el patriarcado conforman las bases de toda la cultura e ideología de la que llevas alimentándote desde que naciste. Absolutamente todo lo que has aprendido se sustenta en este tipo de sistema. Por otro lado, el feminismo es un movimiento que cuestiona todos y cada uno de los aspectos que dan forma a lo que conoces como sociedad. Si nunca has abierto un libro sobre feminismo, aunque seas una persona muy culta, es normal que no hayas oído hablar sobre algunos conceptos que se utilizan dentro del movimiento para abordar, juzgar y criticar estas bases que forman parte de nuestro día a día y de nuestra historia. 

Si quieres tener un debate y dar tu opinión acerca de un tema feminista, estoy totalmente a favor, porque dentro del feminismo pueden existir y existen diversos puntos de vista que enriquecen el debate y permiten encontrar soluciones de forma conjunta, PERO.... antes de cuestionar los términos que utilizo y descartar mi discurso con frases como “de dónde has sacado eso”, “yo también soy feminista pero eso es ya pasarse de la raya” o “estás exagerando”, ¿por qué no planteas la posibilidad de que tu forma de pensar, como la de todo el mundo, está firmemente arraigada en esas bases machistas y patriarcales y que para poder opinar acerca de ciertos temas es necesario que abras tu mente a otras perspectivas que no formen parte del discurso predominante?

Dicho esto, si en algún momento te cruzas con un término, una idea o un concepto que desconozcas, te animo a que te informes al respecto antes de dar tu opinión:

1. Piensa. ¿Realmente sabes de lo que estás hablando? ¿Lo que piensas es una opinión crítica y fundamentada (y feminista, porque busca una sociedad igualitaria) o, sospechosamente, coincide bastante con las corrientes dominantes de pensamiento? Si no conoces bien el concepto, ¿por qué lo cuestionas?
2. Consulta el concepto. La Wikipedia es un buen lugar para empezar. No te dará una visión profunda del tema, pero te podrás hacer una idea de dónde viene, qué significa y qué autoras o autores lo han desarrollado más en profundidad.
3. Ve un poco más allá. Busca libros escritos por feministas que hayan desarrollado más específicamente el tema, e incluso busca libros también feministas que den una opinión totalmente contraria. Eso también ocurre dentro del feminismo, porque se trata de un movimiento con muchas vertientes y debates continuos. Abre tu mente y aborda el tema sin recelo.
4. Vuelve a formar una opinión. ¿Sigues pensando de la misma forma? ¿Tienes más argumentos para rebatir los míos sin necesidad de menospreciar mi opinión? 

Ser feminista no solo consiste en posicionarse en contra de la violencia de género o de la diferencia salarial entre hombres y mujeres. Consiste en ponerse unas gafas de color violeta para poder ser consciente, de forma crítica, de la necesidad que existe, todavía hoy en día, de luchar por la igualdad.

Marina Rodríguez Colmenero. Exalumna del Juan de Mairena

5 de octubre de 2017

Mujeres junto a mujeres

"La unión hace la fuerza."

Cuando camino sola por Sevilla dándole vueltas al último libro que me he leído, a un comentario de un profesor, a la riña que me va a dar mi madre porque se me ha olvidado hacer la cama... a menudo me cruzo con personas que, como yo, acuden a la ciudad por un poco de aire fresco (vaya ironía), o a hacer unas compras, o lo que sea. A menudo, esas personas son mujeres.

Desde hace un tiempo, y, si soy sincera, no sé por qué, cuando veo a una mujer se me pasa por la mente una frase: "cuando luchas, también lo haces por ella". Este hecho me frustra, porque me gusta entender las causas de mis acciones, pero a la vez hace que aparezca en mí una sensación extraña, como una gran responsabilidad; no de las que te ahogan, sino de las que te hacen sentirte importante.

A lo largo de nuestra vida, a las mujeres se nos enseña que la mayoría de las demás mujeres son enemigas. Desde que somos pequeñas y a medida que vamos creciendo, nos enseñan a tener envidia porque otras reciben más atención, rechazo hacia las que se comportan de forma diferente a nosotras. Hay algunas que generan una gran desaprobación hacia las mujeres que cumplen el rol de género de mujer impuesto por la sociedad (se maquilla, le gusta el rosa, es cursi a más no poder); pero también existe lo contrario: mujeres que repudian a chicas que visten "como machos" o "no se cuidan porque no van maquilladas".

La Historia nos ha enseñado que si la unión hace la fuerza, divide y vencerás.
Nuestra sociedad patriarcal ha jugado bien sus cartas para conseguir que las mujeres no nos hayamos podido mover antes: ha dividido a las mujeres. Nos han dividido.
Tú, mujer que lees esto, has criticado e incluso insultado alguna vez en nuestra vida a otra mujer por su físico, sus gustos, decisiones, forma de expresarse, al igual que yo. Hemos juzgado sin pensar en si lo hacíamos por nosotras mismas y desde nuestra visión del mundo, o influenciadas por la sociedad.

La sororidad consiste en un sentimiento de unión y alianza entre mujeres. En una situación de machismo, tenemos la responsabilidad de ayudar a nuestras compañeras, sea escuchándolas, defendiéndolas o dándoles voz. La sororidad hace que cuando te proclames feminista, seas consciente de que vas a luchar por los derechos de tu madre, tu tía, tu mejor amiga, tu maestra de Lengua. Pero también por los de esa mujer que tiene un cargo político importante (aunque no opinéis igual);`por esa autora que tuvo que usar un seudónimo con nombre de hombre para poder publicar su libro (para que no ocurra de nuevo); esa chica que no conoces y que acaba de decirle a sus padres que es una chica y no un chico, que la traten en femenino (porque tiene el derecho de ser ella misma); esa niña que corre tirando del brazo a su hermano para que se asome junto a ella a un escaparate a ver un juguete (porque ella debería crecer sin comentarios sobre con qué o con quién jugar).

Y también luchas por ti, por supuesto.

Con esto no quiero decir que a partir de ahora tengamos que estar de acuerdo con absolutamente todo lo que diga la chica que tienes al lado, pero sí hay que saber que existe una base que trata sobre el respeto de las diferencias de opinión pero siempre partiendo de la idea de que todas las mujeres somos válidas.

Conchi Tabares Fernández, colaboradora del grupo Aequitas25



25 de septiembre de 2017

Aclarando conceptos

¿Qué es el feminismo? Dices mientras clavas
en mi pupila tu pupila azul...

No, no somos poetas del siglo XIX, somos dos chicas que pretenden aclarar de una vez por todas términos que hoy día se utilizan libremente en la mayoría de los casos sin ser conscientes del significado.

La lucha feminista tiene como objetivo la LIBERACIÓN de la mujer de la presión social que lleva sobre sus hombros, lo que da como resultado la IGUALDAD entre hombres y mujeres. Para ello, debemos reivindicar los derechos que a lo largo de la historia la sociedad patriarcal nos ha prohibido por nuestro género. El término no podría ser más simple e intuitivo de entender, pero, viviendo en este tipo de sociedad, es normal que aparezcan malentendidos o se quieran crear nuevos términos con tal de no usar la palabra feminismo.

El feminismo molesta, estorba, sobra porque interrumpe y rompe esquemas. Una y otra vez. Hay que apartarlo porque no beneficia a los de arriba, y es entonces cuando aparecen términos tipo “antimachismo”.

Además, el feminismo es peligroso. Los movimientos nuevos crean rechazo por el simple hecho de ser nuevos, pero a veces también crean curiosidad. Al Estado le cuesta mucho que los ciudadanos perdamos la curiosidad y las ganas; por lo tanto el hecho de que una persona (especialmente una mujer) se informe y acabe uniéndose al movimiento, puede significar la diferencia entre seguir con el control o que éste se tambalee. Debido a este miedo, a menudo aparecen términos para desacreditar a las feministas que exponen sus ideas de una forma poco apetecible para la sociedad, como es el caso del “hembrismo”.

Actualmente se utiliza con frecuencia el término ''hembrismo'' como una analogía al machismo, es decir, la superioridad/odio de la mujer frente al hombre. Nada más lejos de la realidad, EL “HEMBRISMO” NO EXISTE. Como Conchi tuvo que aclarar en una clase, el hembrismo no existe básicamente porque no hay un sistema que lo sustente .El machismo surge en una sociedad patriarcal y misógina que infravalora a la mujer en todos los aspectos, sean culturales, científicos, económicos...

Sólo podemos hablar de opresión real cuando un sistema apoya esta opresión. Para que comprendáis mejor lo que exponemos, vamos a añadir otro ejemplo: el “racismo inverso” no existe. No porque no haya personas racializadas que odien a otras personas blancas, sino porque este odio no ha causado una serie de actitudes, practicas sociales y creencias que justifiquen o promuevan el mantenimiento de conductas contra las personas blancas.
Esto sí lo han producido el racismo y el machismo.

Por ello podemos afirmar rotundamente que el hembrismo no es más que una invención de esta sociedad misógina que pretende ensuciar el nombre del feminismo.

¿Cuál será el próximo término que se utilice para desacreditarnos?

Conchi Tabares Fernández y Blanca García Macías,colaboradoras de Aequitas25 

26 de marzo de 2017

Feminismo en la otra punta del continente:Finlandia

Hace varias semanas tuve la oportunidad de disfrutar una semana en Finlandia y,sinceramente,no pude quedar más maravillada con su país,su cultura y su sociedad.

Es una sociedad muy diferente a la nuestra pero en la que podemos encontrar un gran avance del feminismo y una gran lista de derechos de la mujer que confirman a Finlandia como uno de los países más feministas del mundo como podemos observar el año pasado, en el que el país quedó segundo (tras Islandia) en el Informe Global de la Brecha de Género. Y además, en su constitución no solo aparece reflejada la igualdad de sexos sino que también existe una Ley que reconoce los valores básicos de la igualdad entre los dos sexos en todos  los aspectos de vida.                                            
                                                               
Empezamos,por ejemplo,en el tema de la maternidad. Aquí en España las madres pueden disfrutar de 16 semanas (112 días) ininterrumpidamente frente a los 263 días que les concede Finlandia a las madres,además de poder contar con la opción de guarderías públicas y comedores escolares financiados por el estado.Estas ayudas evidentemente facilitan mucho más la vuelta del trabajo a la madre,que no suele ser tan fácil en nuestro país.

Si hablamos del sufragismo,Finlandia fue uno de los primeros países del mundo en reconocer el voto de la mujer y permitir la posibilidad de presentarse en las elecciones en 1906, frente a España,que consiguió el voto femenino casi tres décadas después, en 1933.

La gente puede sorprenderse al ver que los países nórdicos encabezan las cifras sobre violencia de género pero esto se puede explicar con un hecho muy simple.Y es que en tales países, al ofrecer mejores programas de igualdad,la sociedad está más concienciada respecto a este tema y se denuncia más.Aspectos y acciones que en nuestro país son aceptados en los países nórdicos no lo son.

La igualdad de género y la promoción del liderazgo femenino son uno de los pilares fundamentales de la sociedad política finlandesa. Es cierto que España y Finlandia están casi a la par en cifras de representación femenina en la política;sin embargo,en nuestro país no hemos tenido la ocasión de ser gobernados por una mujer.

Sin duda,nos queda mucho camino por recorrer hasta conseguir la ansiada igualdad de género por la que luchamos día a día sin descanso: esa igualdad que a veces parece tan cercana en países como Finlandia pero que todavía no se ha conseguido en su totalidad en ninguna parte del mundo.

A cualquier persona que tenga la oportunidad de viajar y tomar contacto con la cultura y sociedad de otros países le invito a que compare la situación de la mujer con la de nuestro país.Quizá nuestra mente se ilumine para que podamos aprender a construir una sociedad más justa e igualitaria en la que no se nos denomine como ''el sexo débil''.

Minna Canth,escritora y activista social que reivindicaba el feminismo en su obras
(Estatua en Tampere,Finlandia)

Blanca García Macías,colaboradora del grupo Aequitas25.


13 de marzo de 2017

El otro día me sentí mujer

   Hoy, en esta entrada, no os vengo a hablar sobre ninguna desagradable o impactante noticia (pan nuestro de cada día), ni – aunque su carácter inmanente sea este – a hacer una denuncia directa sobre algún tema preocupante de nuestra sociedad; sino que hoy vengo a compartir con todos vosotros, lectores pero ante todo personas, una reflexión dimanante de una invisiblemente común situación para mí, hasta verme envuelto en ella por primera vez con los papeles intercambiados.  Pero también vengo a disculparme.

 
    Piropos, chiflidos, acercamientos, caricias e incluso comentarios excesivamente amableson todos partes de una práctica muy común hoy día como es el flirtear sin pudor alguno.  Coquetear no es malo: es algo totalmente natural y sobre todo a temprana edad; pero esta inocuidad se ve truncada cuando la persona objetivo del “cortejo” no se siente cómoda con ello ni hay reciprocidad en la atracción, y es esto lo que a menudo ignoramos o no entendemos con la suficiente convicción como para saber que ponemos en una situación verdaderamente incómoda a la persona atacada, porque así es como se siente.

   Me encontraba en casa de un conocido (cuya identidad mantendré sin desvelar por no afectar a su privacidad) al cual visito casi mensualmente en su lugar de trabajo, pero que por determinadas circunstancias se había visto “obligado” a citarme en su vivienda esta vez.  Yo, totalmente confiado de recibir el mismo trato profesional del que siempre había gozado por su parte, acudí a la cita sin temor ni prejuicio alguno.  Ahora puedo decir que fueron unos de los 30 minutos más agobiantes e incómodos que he pasado en mucho tiempo.

   Desde un primer momento la amabilidad y simpatía con la que él me trataba me resultaron chocantes.  Nunca antes se había comportado de aquella manera, pero yo achaqué (erróneamente) aquella espontaneidad al entorno de confort en el que se hallaba al estar en su propia casa.  Poco a poco los comentarios y caricias demasiado amigas se fueron sucediendo, poniéndome cada vez más en una situación que no era capaz de controlar, y aunque mi comportamiento dejaba claro mi no interés, no provocaba variación alguna en su constante y mortificante flirteo.  

   “Así es como se sienten ellas”, pensé cuando por fin, ya acabada mi cita sin incidente alguno, conseguí salir de allí.  Aquel día me sentí mujer.  Me sentí mujer porque desgraciadamente son ellas las que por nuestra parte, por parte de los hombres, reciben día a día un trato, a veces de carácter incluso acosador, que es realmente insoportable, cosificador si cabe.  Imaginad tan siquiera la presión que eso tiene que producir en, por ejemplo, un entorno laboral si tuvieras que aguantar por parte de todos tus compañeros e incluso jefes continuos piropos o acercamientos.
   
   Está claro que en la gran mayoría de los casos no se hace con la intención de ofender, incomodar o acosar a alguien, pero me basta con haber vivido esta experiencia una sola vez para saber ahora que, con un poco de consciencia, se les puede evitar este mal trago a muchas personas, se les puede evitar a muchas mujeres.  

   El otro día me sentí mujer, y es por esto por lo que pido públicamente perdón a cualquier persona que alguna vez se haya sentido incomodada por mi parte, o por parte de cualquier otro hombre, porque me hizo falta verme en la situación para comprender que, aunque inintencionadamente, hacemos mucho daño.

     Fernando del Águila, colaborador del grupo Aequitas25