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4 de marzo de 2018

Techo de ¿cristal?

Hay quien piensa que es una ficción, una pesadez más de las pelmazas de las feministas (qué pesadas, qué aburridas, qué amargadas...)
Aquí están los datos. Este trabajo es del Coordinador de Coeducación del IES Los Álamos, un hombre feminista. Le agradezco mucho que lo comparta con nosotras y con nosotros. 

22 de octubre de 2017

“Sr. Director del Banco Popular”

Estimado señor. 
Para cuando escribo esto, usted ya no es director de este banco y su banco ni siquiera existe como entidad independiente, al haber sido comprado por el Banco Santander por un euro. He leído que esta operación fue consecuencia de una orden directa del Banco Central Europeo como consecuencia de la difícil situación financiera de su entidad y que los accionistas perdieron casi todo su capital invertido. Imagino que habrá pasado usted unas semanas muy complicadas sin dejar de recibir críticas. Probablemente, la responsabilidad de esta situación no se deba a usted solo, sino a muchos y durante mucho tiempo y en este sentido, es normal que no se sienta justamente tratado.
Permítame decirle de antemano que no voy a criticarle por la situación financiera del banco, que no soy accionista ni tengo ningún interés en su entidad. Tampoco le haré una crítica política ni pertenezco a ningún partido que pudiera interpelarle. También le digo que es sabido que el Popular fue un banco ligado durante mucho tiempo al Opus Dei. En absoluto esta carta tiene intención de censurar estos orígenes aunque, ahora que lo pienso, puede que algo tenga que ver con lo que le voy a decir. Pero como dicen los ingleses “anyway”, no es este el tema.
De lo que yo quiero hablarle es de una campaña publicitaria. ¿Recuerda usted los folletos de “Tenemos un Plan”? Sí, dos inocentes folletos donde se ofertaba a los clientes unos productos financieros, el Plan Cero (cero comisiones), el Plan Descuentos y el Plan Para Mi. Los folletos eran distintos. El primero iba dirigido a los clientes particulares, a las familias. Los planes entonces se adaptaban a estos clientes y salían iconos que así lo reflejaban. El segundo estaba pensado para las empresas, especialmente las pequeñas y medianas y de hecho su Plan era Para Mi Negocio. Pero mire qué curioso: el folleto para las familias tenía en la portada una mujer en una cocina de una vivienda familiar y el segundo, un cocinero en la cocina de un restaurante. Mire usted, yo pienso que la elección no es producto de la casualidad y que la agencia de publicidad no se jugó a cara y cruz en qué folleto iba a representar a cada género. Es más, pienso que fue algo sesudamente debatido. Detrás de esta elección hay una determinada visión del papel que tiene la mujer y el hombre en la sociedad. La actitud de los modelos me lo confirma aún más: ella relajada y modosa; él con los brazos cruzados, seguro y fuerte. Pienso incluso que la profesión tampoco fue escogida al azar: para ustedes la cocina familiar es el terreno de las mujeres y la profesional, el de los grandes cocineros varones.

Déjeme que les diga lo equivocados que están. Les diré por experiencia personal que hay muchos hombres que cocinan y compran en su casa, como parte de un reparto más justo de tareas en el ámbito familiar y que hay enormes cocineras profesionales ocupándose de los restaurantes en sitios con estrella Michelin y en buenas casas de comidas de medio mundo. Probablemente, serán más porque a las mujeres nos toca todavía hacer un poco o un mucho más que ellos. Lo grave de su error es que influye, tiene consecuencia, es una china para que la rueda de la historia gire un poco más lenta a favor de las mujeres. Pero “anyway” otra vez, esto no es lo que más me molesta de sus cocinas: lo peor es que huelen a rancio.
Claudia Aguilar Valero, colaboradora del grupo Aequitas25

26 de julio de 2017

Entrevista a Irene Gean, piloto comercial






Manuel Macías, colaborador puntual del grupo Aequitas25, ha trabajado mucho y bien  para ofrecernos este trabajo. Sueña con ser piloto y ha conseguido entrevistar a Irene Gein, una mujer que lo tenía muy claro y que ha conseguido ser piloto, una profesión que hasta hace no mucho era fundamentalmente masculina y en la que progresivamente las mujeres están entrando con fuerza, pasión y mucha profesionalidad. 
Gracias a Manuel Macías por este trabajo ;y sobre todo a Irene Gean, por su generosidad al compartir con nosotras y nosotros sus experiencias, opiniones y buen hacer .

17 de mayo de 2017

Machismo a 1€

     ¡Dios mío, es una mujer! Así decidió titular su autobiografía Nancy Bird (1915-2009), una de las primeras mujeres piloto de la aviación comercial. El título es la frase que le dijo un pasajero cuando vio que era ella la que estaba a los mandos del avión. En aquella época se creía que las mujeres no tenían las aptitudes necesarias para volar, pero ¿hemos cambiado ese prejuicio? Obviamente y la vista de la imagen que ilustra esta entrada, no lo suficiente.

      Aún se considera que la profesión de piloto no es apta para mujeres debido entre otras cosas a la dificultad que tiene compaginar la vida laboral con la vida familiar, como si los hombres no tuvieran que hacerlo. Por otro lado es aceptado mayoritariamente que las TCPs (tripulantes de cabina de vuelo/azafata) tengan que lidiar con ese mismo problema; es decir, pasar el mismo tiempo fuera de casa que sus compañeras piloto, y aún así se les considere válidas para su trabajo. No ocurre lo mismo con las mujeres piloto que tiene que demostrarlo cada vez que cogen los mandos de un avión.

      Esta dificultad la vivió en primera persona Betina Kadner. Su incorporación a la aviación comercial en nuestro país no fue fácil. En 1969 con 22 años consiguió la modificación del reglamento que impedía pilotar aviones civiles a las mujeres y obtuvo el título de piloto comercial. Durante una década fue la única mujer en las cabinas de avión en España y en varias ocasiones tuvo que oír como algunos compañeros le decían por radio “Betina, a la cocina”. Ya en 1998 consiguió ser la primera mujer comandante en nuestro país pilotando un Airbus 320.

      En la actualidad, según datos del SEPLA (sindicatos español de pilotos de línea aérea), existen aproximadamente unos 6000 pilotos en España, de los que 200 son mujeres, es decir, un 97% frente a un 3%. Esta diferencia queda muy lejos de la de otras profesiones mayoritariamente masculinas en el pasado, como por ejemplo arquitectura donde el porcentaje es de 70% hombres frente al 30% de mujeres. Estas cifras subrayan la necesidad de potenciar dentro del sector aeronáutico el papel de la mujer en la aviación comercial.

      Por último, como dato esperanzador, este año en la escuela de pilotos AEROTEC de Sevilla se han matriculado 10 alumnos, de los cuales 2 son chicas. Esperemos que este número vaya incrementándose en los próximos años y cada vez nos resulte más corriente encontrarnos mujeres en la cabina de un avión.
     
        Desde aquí os invito compañeros y compañeras a dar ideas (dentro de la legalidad) de cómo hacer que quiten ese cacharrito que incita a la desigualdad de sexos y prejuicia las aptitudes de las mujeres en la aviación. Por si queréis verlo e indignaros en vivo está situado en el parque comercial Vega del Rey en Camas.

Daniel Claros Montes, colaborador del grupo Aequitas25

23 de marzo de 2017

La respuesta habitual al acoso: NADA


Santiago Romero Granados, exdecano de la Facultad de Ciencias de la Educación
Durante siete años, tres mujeres en calidad de profesoras de la Universidad de Sevilla estuvieron sufriendo una serie de desagradables e injustificables acosos y abusos sexuales por parte de Santiago Romero Granados, catedrático y ex decano. Tras seis años desde que conoció los sucesos, la Universidad ha tomado parte en el asunto y ha suspendido de toda actividad académica al acosador, que ha sido previamente condenado a siete años de cárcel. El padre de una de las víctimas nos cuenta cómo fue la experiencia para que tengamos más información sobre el caso.

¿Qué ha supuesto esta experiencia para la víctima? ¿Lo ha superado? Si es así, ¿cómo lo ha conseguido?
El hecho de que después de 7 años aún les produzca ansiedad recordar la nefasta experiencia, y que para evitarlo y para contestar a estas preguntas se tengan que valer de personas intermedias que la representen, son indicativas de que todavía no lo han superado. A ello ha contribuido la mala y escasa respuesta que dio la Universidad en su día, así como lo interminable del proceso judicial.
El pasado mes de enero, con ocasión de que se dictase sentencia, ha sido un mes para olvidar, a pesar de la satisfacción de las víctimas al comprobar que la justicia finalmente les daba la razón.

¿Cuándo empezaron los acosos?
Apenas llegan a la Facultad en calidad de profesoras.

¿Cuál fue la primera medida que adoptaron al empezar a sufrir dichos acosos?
Más que medida por parte de las víctimas,  fue la sensación de incredulidad de que pudiera estar ocurriendo algo así. Conforme a sus posibilidades, trataban de evitar la relación personal con el acosador; algo difícil dado que era jefe del departamento y persona de la que dependían las tres profesoras; el acosador era además director de tesis de una de las tres mujeres. El catedrático exigía se le rindiese cuenta de los trabajos académicos como medio de acceder a las víctimas.

¿Cuál fue la respuesta que recibieron ante las denuncias iniciales?
Casi nula.

¿Cuál fue la actitud de los compañeros de trabajo del acosador ante el caso?
En su mayoría, de rechazo a las denunciantes y de apoyo al catedrático. Firmaron mayoritariamente un escrito de respaldo al acosador. Y después declararon a su favor en el juicio. Esto se explica porque en su condición de antiguo decano, catedrático y jefe del departamento tenía un inmenso poder sobre el futuro laboral del profesorado, la mayoría con contratos temporales. También contaba con familiares entre los profesores (una hija y dos sobrinas) y personas que le debían favores (por haber "colocado" a parientes). En teoría el sistema (de acceso a las plazas de profesor, estancias en el extranjero, realización de publicaciones, etc.) es democrático. En la práctica, una sola persona con poder (como era el caso) manipula todo lo que quiera hasta forzar las decisiones y conducir los resultados a su antojo. En las reuniones del departamento era este catedrático el que hacía las propuestas (de renovar o no renovar la contratación, expulsar o admitir en un grupo de investigación...) y nadie se atrevía a llevarle la contraria, votando todos disciplinadamente conforme a la voluntad del jefe.

Hágame una descripción breve del proceso judicial.
La descripción puede ser breve pero el proceso judicial ha resultado interminable: más de 4 años la fase de instrucción (una primera instancia donde el juez reúne pruebas, toma declaraciones y presenta calificaciones provisionales de las partes en el proceso); año y medio más para que el juez de lo penal celebrase el juicio oral; y casi 8 meses para dictar sentencia. Contra esta sentencia cabe presentar recurso de apelación por parte del condenado, recurso que puede tardar en resolverse otro año. En su sentencia, el juez penal declara probados los hechos denunciados por las tres profesoras y también pone en entredicho la honradez de gran parte del departamento de la Facultad. También añade que cabía una primera respuesta en el ámbito disciplinario por parte de la Universidad, cosa que no se hizo.

¿Cuál fue la postura de la Universidad de Sevilla como institución?
Al principio, de respaldo al acosador. Por dos razones: por su mayor categoría jerárquica y por temor al escándalo (al final el escándalo se ha multiplicado, y lo que no querían que ni siquiera se supiese en el pueblo, al final se ha conocido en toda España).
Con el siguiente rector se produjeron algunos cambios en el departamento, que en la práctica se mostraron insuficientes para remediar el daño. El acosador ha seguido durante todo este tiempo en la Facultad, y aunque ya no como jefe de departamento, sí todavía mandando en las sombras.

¿Qué piensa que se puede hacer para prevenir el acoso?
Establecer instituciones que respalden a las víctimas y no respondan solo a una formalidad, a un protocolo que más que dar respuestas válidas se limita a cubrir las apariencias. La víctima se encuentra sola, con la sensación de que nadie la cree; propiciado en gran medida porque hay personas con cargos interesadas en lavar los trapos sucios en casa, o más aun: en negar que haya que lavar nada.  En su día se acudió al defensor universitario: no hizo nada. El servicio de riesgos laborales hizo lo mismo: nada. Y así un montón de cargos supuestamente establecidos para evitar estas situaciones.
Aplicar el reglamento disciplinario previsto para estos casos ( en donde se contempla sanciones como la pérdida del empleo público) y mayor protección a las víctimas. 
También mayor agilidad de la respuesta penal.
Y por encima de todo ello, educación en valores: crear conciencia de que nadie puede abusar de su situación de superioridad para forzar la voluntad de las personas bajo su mando. Respeto a la dignidad y a la libertad sexual y general de todos.
Tampoco estaría de más un cambio del sistema de elección del rector y del acceso a las cátedras, reducir el poder de los jefes de departamentos, mayor control para que el funcionamiento sea en verdad democrático.
Pero por encima del derecho penal o del reglamento disciplinario, lo suyo es que nadie haga o deje de hacer, solo y exclusivamente por cuestión de conciencia. El problema es cómo cambiar las conciencias. Sobre todo, cuando para bien o para mal, estas conciencias ya están formadas.

Luna Jiménez, colaboradora del grupo Aequitas2



14 de marzo de 2017

Mesa redonda por el "Día de la Mujer": "Mujeres, presente y futuro"


El pasado 10 de marzo, este centro tuvo el placer de recibir la visita de cuatro mujeres, exalumnas del IES JUan de Mairena y del IES Atenea. Todas ellas, tras su paso por el instituto y su graduación en diferentes carreras universitarias, se han convertido en excelentes profesionales en los distintos ámbitos que representaban: Doña Ana de Haro Fernández, periodista y escritora; Doña Irene Gil González, psicóloga; Doña Marina Esteban Pérez, matemática; y Doña Anabel García Noguer, ingeniera de telecomunicaciones. Estas cuatro fantásticas personas (que no solo lo son en el ámbito profesional) se sentaron durante aproximadamente dos horas en la mesa redonda que el centro organizó. Además, gracias a la magnífica colaboración de nuestros dos moderadores y alumnos del “Juande”, Adela García Ramírez y Pablo José Mena Galán, tuvimos la fortuna de escuchar sus diversas anécdotas, sucesos o dificultades que estas han tenido a lo largo de su época estudiantil y trayectorias profesionales.

Dicho debate comenzó a las doce del mediodía, después del recreo. A algunos, nerviososos en aquel instante por los recientes exámenes, nos costó en un principio no perder la compostura, pero todo quedó en eso, en simple nerviosismo. Luego ya acabamos por relajarnos. Adela y Pablo inauguraron el debate presentando a las cuatro invitadas, explicando sus logros, su formación e incluso sus estilos de vida, esto último con cierto tono humorístico. Pasadas las presentaciones ambos dieron inicio al debate planteando muchas cuestiones que ya traían preparadas, la mayoría relacionadas con el ámbito laboral y/o sus vivencias en este siendo mujeres, todas muy interesantes. Para finalizar el acto cada una de ellas relató una anécdota personal, divertida o sorprendente, que compartieron con nosotros y se dio paso al turno de preguntas. Durante este instante gran cantidad de alumnos/as interesados/as tuvieron el gusto de poder realizarles diferentes cuestiones personales acerca del futuro que, por desgracia, es bastante incierto. A las dos de la tarde quedó clausurado el acto, momento en el cual se obsequió a las participantes con un detalle en agradecimiento a su visita y al esfuerzo de perder un día de vacaciones por compartir sus experiencias personales con nosotros. Tras este, algunos alumnos/as dispusieron de la oportunidad de poder charlar personalmente con ellas que, como el año pasado, permanecieron más tiempo del establecido en el centro.

Bajo mi punto de vista, es todo un honor poder recibir la visita de estas cuatro profesionales que han demostrado que ninguna mujer debe sentirse discriminada en el mundo laboral y debe, por el contrario, recibir el reconocimiento de sus méritos. No recuerdo exactamente el currículum de cada una, pero sí que me acuerdo de que más de una había recibido premios nacionales e internacionales respecto a investigaciones, publicaciones y proyectos. Me asombra que a sus cortas edades hayan sido capaces de adquirir todo aquello que por supuesto no les ha regalado nadie. En mi opinión, eminencias en la juventud. Daba gusto escuchar la pasión con la que cada una de ellas respondía a nuestras cuestiones, que provocaron que más de uno saliese del acto con un nivel de motivación muy superior al del inicio del mismo. Y no solo eso: probablemente le abrieron los ojos a más de uno cuya vida es una absoluta incógnita, y en esto último me incluyo. Sin más, un verdadero placer poder contar un año más con semejantes personas a las cuales merece la pena escuchar, ya no solo por su sabiduría, sino por su relativa cercanía de edad en cuanto al público, alumnos de Segundo de Bachillerato.

Me gustaría dedicar unas palabras de agradecimiento a todos aquellos que han hecho posible esta exitosa y preciosa jornada: Gracias al centro, al equipo docente que ha participado, a nuestros dos moderadores, al público y, por supuesto, a nuestras invitadas.

Por suerte o por desgracia, muchos de nosotros no estaremos el año que viene en el centro, pero espero con total sinceridad que se mantenga esta jornada del “Día de la Mujer” durante un largo periodo de tiempo, ya no solo por su capacidad didáctica, sino por el honor que implica escucharlas.

Enhorabuena a todos/as, de verdad.

José María Gutiérrez-Ravé Estrada, colaborador del grupo Aequitas 25

13 de marzo de 2017

El otro día me sentí mujer

   Hoy, en esta entrada, no os vengo a hablar sobre ninguna desagradable o impactante noticia (pan nuestro de cada día), ni – aunque su carácter inmanente sea este – a hacer una denuncia directa sobre algún tema preocupante de nuestra sociedad; sino que hoy vengo a compartir con todos vosotros, lectores pero ante todo personas, una reflexión dimanante de una invisiblemente común situación para mí, hasta verme envuelto en ella por primera vez con los papeles intercambiados.  Pero también vengo a disculparme.

 
    Piropos, chiflidos, acercamientos, caricias e incluso comentarios excesivamente amables son todos partes de una práctica muy común hoy día como es el flirtear sin pudor alguno.  Coquetear no es malo: es algo totalmente natural y sobre todo a temprana edad; pero esta inocuidad se ve truncada cuando la persona objetivo del “cortejo” no se siente cómoda con ello ni hay reciprocidad en la atracción, y es esto lo que a menudo ignoramos o no entendemos con la suficiente convicción como para saber que ponemos en una situación verdaderamente incómoda a la persona atacada, porque así es como se siente.

   Me encontraba en casa de un conocido (cuya identidad mantendré sin desvelar por no afectar a su privacidad) al cual visito casi mensualmente en su lugar de trabajo, pero que por determinadas circunstancias se había visto “obligado” a citarme en su vivienda esta vez.  Yo, totalmente confiado de recibir el mismo trato profesional del que siempre había gozado por su parte, acudí a la cita sin temor ni prejuicio alguno.  Ahora puedo decir que fueron unos de los 30 minutos más agobiantes e incómodos que he pasado en mucho tiempo.

   Desde un primer momento la amabilidad y simpatía con la que él me trataba me resultaron chocantes.  Nunca antes se había comportado de aquella manera, pero yo achaqué (erróneamente) aquella espontaneidad al entorno de confort en el que se hallaba al estar en su propia casa.  Poco a poco los comentarios y caricias demasiado amigas se fueron sucediendo, poniéndome cada vez más en una situación que no era capaz de controlar, y aunque mi comportamiento dejaba claro mi no interés, no provocaba variación alguna en su constante y mortificante flirteo.  

   “Así es como se sienten ellas”, pensé cuando por fin, ya acabada mi cita sin incidente alguno, conseguí salir de allí.  Aquel día me sentí mujer.  Me sentí mujer porque desgraciadamente son ellas las que por nuestra parte, por parte de los hombres, reciben día a día un trato, a veces de carácter incluso acosador, que es realmente insoportable, cosificador si cabe.  Imaginad tan siquiera la presión que eso tiene que producir en, por ejemplo, un entorno laboral si tuvieras que aguantar por parte de todos tus compañeros e incluso jefes continuos piropos o acercamientos.
   
   Está claro que en la gran mayoría de los casos no se hace con la intención de ofender, incomodar o acosar a alguien, pero me basta con haber vivido esta experiencia una sola vez para saber ahora que, con un poco de consciencia, se les puede evitar este mal trago a muchas personas, se les puede evitar a muchas mujeres.  

   El otro día me sentí mujer, y es por esto por lo que pido públicamente perdón a cualquier persona que alguna vez se haya sentido incomodada por mi parte, o por parte de cualquier otro hombre, porque me hizo falta verme en la situación para comprender que, aunque inintencionadamente, hacemos mucho daño.

     Fernando del Águila, colaborador del grupo Aequitas25

2 de febrero de 2017

La mujer en el mundo de la sanidad: entrevista a Mª Carmen Sánchez Cornejo


     Mª Carmen Sánchez Cornejo es diplomada en Enfermería en la Facultad de Enfermería  de Sevilla (H.U.V. Macarena promoción 1993-1996).
    Trabajó en el SAS en el Servicio de Hemodiálisis del H.U.V. Macarena y en la empresa privada concertada con el SAS, Fresenius Medical Care. Su experiencia profesional sanitaria está fundamentada en el cuidado y tratamiento de hemodiálisis de los enfermos/as nefrológicos.
     En el 2010 obtiene plaza de funcionario de carrera en el cuerpo de Profesorado Técnico de FP de la especialidad de Procedimientos Sanitarios y Asistenciales. El primer año de docente fue profesora en el IES Fuentepiña de la ciudad de Huelva. Desde el 2011 imparte clases en el IES Ilipa Magna de Alcalá del Río, siendo este su destino definitivo.
    Durante dos cursos ha sido jefa del Dpto de FEIE (Formación Evaluación e Innovación Educativa del IES Ilipa Magna) y desde el 2015 desempeña la labor de vicedirectora en este centro. Ha sido coordinadora de un Proyecto de Innovación Educativa, actualmente desarrolla un proyecto ERASMUS y lidera un grupo de trabajo para la consecución de la Carta Eche para el IES Ilipa Magna, imprescindible para la movilidad del alumnado de grado superior de Anatomía Patológica y Citodiagnóstico que permitiría la realización de la FCT en países europeos.

1.     Como mujer en el sector de la sanidad, ¿has sentido alguna vez diferencias entre compañeros tuyos, ya haya sido en vestimenta, trato o trabajo?
   La verdad es que he sido una enfermera afortunada, puesto que no he tenido que padecer la discriminación sexista en la vestimenta. Si tengo amigas sanitarias que en una empresa privada han tenido que utilizar cofia y vestido, mientras sus compañeros iban sin cofia y con un uniforme compuesto de una camisa y unos pantalones. Es una situación que me parece alucinante que ocurra en pleno s. XXI.
    En Sanidad he trabajado en el sector público y privado y no he notado ninguna diferencia en el trato, ni entre compañeros ni con mis superiores. Aunque yo tenga una experiencia muy satisfactoria en este aspecto, no puedo obviar que conozco algún caso de acoso sufrido por compañeras y ejercido por su superior directo, aunque no sea una situación habitual en Sanidad.
    Lo que sí es cierto y ha sido muy llamativo para mí, es el hecho de que, existiendo un alto porcentaje de enfermeras respecto a enfermeros, los puestos de supervisión suelen estar copados por hombres. Se habla mucho de los techos de cristal para las mujeres y creo firmemente que para acceder a puestos de alta responsabilidad existen esas limitaciones veladas. Pero también pienso que las mujeres muchas veces renunciamos a cargos de responsabilidad por priorizar nuestra dedicación a la familia, por no creernos capaces o por evitarnos complicaciones, entre otras muchas razones y pienso que debemos ser valientes y lanzarnos a la conquista de nuevas responsabilidades. Es una manera de ir cambiando esta sociedad e ir demostrando a las nuevas generaciones que las mujeres somos igual de capaces que los hombres en el desempeño de las funciones organizativas y de liderazgo que conllevan los puestos de responsabilidad.
    A nivel personal puedo decir que, en mi experiencia en educación, haber sido Jefa del FEIE y actualmente vicedirectora ha supuesto un crecimiento personal y profesional que no hubiera desarrollado en un puesto exclusivo como docente. Es cierto que estos cargos implican una gran dedicación, que extralimita el horario laboral, pero la satisfacción y el aprendizaje que me reporta compensa el esfuerzo realizado
    Por otra parte, si queremos que nuestra sociedad sea más igualitaria, el equilibrio en responsabilidades y tareas tenemos que llevarlas al hogar. En una sociedad donde la mujer tiene asignada tareas propias por ser mujer, no se puede avanzar hacia la igualdad. Por ello creo que nuestros hijos e hijas tienen que educarse en familias donde las tareas no sean asignadas por sexo y que las expectativas no estén mermadas por haber nacido con los cromosomas XX o XY. La igualdad empieza en las familias, llevándose al trabajo, a la escuela y a la sociedad.
     Por todo ello, yo como madre voy a potenciar siempre las cualidades de mis dos hijos y de mi hija, sin que el sexo sea obstáculo para llegar a donde quieran. Como educadora voy a intentar fomentar el trabajo en grupo, donde el alumnado sea consciente de que hombres y mujeres suman siempre que trabajemos en igualdad de condiciones.

2.      ¿Piensas que hay ciertas profesiones que están sexualizadas? 

    Socialmente existen profesiones que son de mujeres y otras de hombres. Evidentemente esto es una realidad difícil de atajar, pero no imposible. Aquí los educadores tenemos mucho que aportar, porque en primera línea vemos como las aptitudes y capacidades no tienen sexo, sino que vienen en las personas ya sean hombres o mujeres.
    Ojalá llegue el día en que se pueda elegir la profesión solo en base a las aptitudes y expectativas de la persona y no estén actuando los roles sexistas de nuestra sociedad actual.
    
3     ¿Has tenido alguna vez problemas a la hora de encontrar trabajo por el hecho de ser mujer? 

    Afortunadamente no. Solo he desempeñado dos profesiones en mi vida laboral, la de enfermera y la de profesora y en ninguna de las dos he tenido ningún problema.
   
4.      ¿Qué mensaje o consejo le darías a una mujer que vaya a entrar en la rama de Sanidad? 

    Pues basándome en lo que yo he vivido y en las experiencias transmitidas por mis amigas sanitarias, animaría a todas las mujeres que entran en el mundo de la sanidad a que no se sientan menos capaces que sus iguales varones y que bajo ningún concepto permitan descalificaciones o situaciones de indefensión causadas por compañeros o por superiores.
    Las animaría a no declinar una oferta de responsabilidad rápidamente, sin haber barajado serenamente todas las ventajas e inconvenientes que ello conlleva.
    Me gustaría terminar con dos frases de Indira Gandhi, política y estadista india. Se las dedico a los futuros hombres y mujeres que van a conformar la sociedad de nuestro futuro próximo:
     “Para liberarse, la mujer debe sentirse libre, no para rivalizar con los hombres, sino libres en sus capacidades y personalidad”

    “Las personas que piensan que no son capaces de hacer algo, no lo harán nunca, aunque tengan las aptitudes”

     Cristina Velázquez, colaboradora del grupo Aequitas25