“El pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla”, una frase que parece ya desgastada, pero con los tiempos que corren cobra cada vez más y más sentido. Como muchos ya sabréis, el pasado octubre Jair Bolsonaro fue elegido presidente de la República de Brasil. Este personaje, porque no puede ser llamado de otra manera, es la clara señal de que la frase que titula esta entrada es mucho más que verdad.

Para ponernos en contexto, no se puede evitar comentar que es un “nostálgico” de la dictadura militar que hubo allí desde 1964 hasta 1985. Nostálgico entre comillas, por no referirnos a él con apelativos más soeces. Y como ex militar y defensor de dictaduras que es, no podía tener una mentalidad progresista. Me limitaré, porque este es un blog acerca de la igualdad, a profundizar sólo en sus “diferencias” con el sexo femenino, pero también hay que dejar claro que es un abanderado del racismo, del anti-indigenismo y de la homofobia y que defiende vergonzosas prácticas como la tortura y la “eliminación” de opositores políticos, lógicamente, de izquierdas. Bien, ahora, entrando en el tema de lleno, Bolsonaro es un machista que no se molesta en demostrarlo continua y públicamente sin pudor alguno. “Tengo cinco hijos, fueron cuatro hombres, ahí en el quinto me dio una debilidad y vino una mujer.” Joyita gorda, de las que no caben ni en el anillo más grande. Y no fue hace tanto, lo dijo en un discurso el año pasado, y encima teniendo esa hija suya tan solo 6 años: dime tú cómo creces con un padre que se refiere a ti de esa manera desde la más tierna infancia. Entre otros tantos episodios polémicos, se encuentra uno de los más famosos: Bolsonaro dijo, durante una discusión en la Cámara de los Diputados, que no “violaría” a la diputada Maria do Rosário porque “no se lo merece”, como respuesta a su afirmación de que la dictadura había sido una “vergüenza absoluta” para Brasil. Al menos por esta burrada ha sido juzgado y tuvo que pagar una indemnización a la política. Podría aquí relatar una lista de sucesos casi tan grande como la vergüenza que supone este elemento para la raza humana, pero me quedaré con uno último que me estoy explayando en exceso ya. Y está, para colmo, relacionado con uno de los temas más espinosos en cuanto a la desigualdad, la brecha salarial. Afirmó, y se quedó tan ancho después, que las mujeres no deben cobrar lo mismo que los hombres ya que ellas se embarazan, alegando que el derecho a la baja por maternidad perjudica la productividad del empresario, el siempre pobre y desamparado empresario.
Para concluir, quería abrir a reflexiones y debate el tema con la pregunta: ¿creemos que el mundo que estamos formando y que dejaremos al irnos, será realmente más justo y equitativo que el que tuvimos al llegar? Sea así o no, una cosa queda clara, y es que el ser humano, es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra.





