12 de mayo de 2015

Todos son nuestros niños


Kailash Satyarthi fue premio Nobel de la Paz 2014 junto con Malala y consiguió este gallardón gracias a una larga trayectoria dedicada a erradicar el trabajo infantil. Hijo de una familia "normal" y dotado de grandes capacidades, podía haberse dedicado a una vida fácil y exitosa. Sin embargo, desde muy pequeño fue consciente de que su destino era otro. Su historia es de las que permiten seguir pensando en la bondad del ser humano. Él lo tiene muy claro: "¿Enviarías a tus niños, a tus hijas, a tus hermanos a trabajar a una mina?". En definitiva, "todos son nuestros niños"...
La clave es la empatía y el único instrumento para terminar con esta otra barbaridad del "progreso" es la educación y no la caridad. Claro que el coste no es barato: Kailash, sonrisa siempre, ha sido víctima de varios atentados y algunos de sus compañeros han muerto asesinados. Esto, entre otras cosas...
Su historia y su proyecto son apasionantes. Merece la pena que leas y opines; puedes hacerlo aquí

9 comentarios:

  1. Excelente entrada por dos personas que lucharon por dos cosas esenciales hoy en día, la educación de la mujer y la explotación infantil.
    La proyección del futuro es esencial ya que la protección a los niños y adolescentes es el mañana de nuestro país.
    Sociedades como la tailandesa, en donde la prostitución infantil es esencial, nos habla de una sociedad podrida desde su comienzo. Y, si además son precisamente los occidentales celos que aprovechan estamos ante la cara más oscura de la sociedad occidental.
    Creo que los gastos en educación, la protección de las familias con hijos y la protección de la mujer en concreto para que pueda realizar su función de madre son cosas importantes en la sociedad.
    Hay países como el nuestro que alcanzan un nivel de desarrollo grande a costa de perder la capacidad de regenerar su población. Se deja de tener hijos o se tienen dependiendo de la economía. Tener hijos es un cálculo.
    Es una injusticia que se tenga que abusar de los menores, aunque no solo de ellos si no de todas las personas.
    Somos libres, aunque no siempre se da el caso en todos los países ya que en algunos sitios de bajos recursos la gente vive sometida y la mas fácil de manipular suelen ser los niños por tres perras y las mujeres por tener que sacar adelante a su familia.
    Los niños son niños, y así debería ser siempre sea en España como en la china. Tienen que disfrutar su infancia con felicidad.

    Lorena garrido lopez
    2bachillerato D

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  3. Por historias como éstas, hoy en día no he perdido la esperanza en las personas. Continuamente viendo, oyendo, y sintiendo como aquellos que nos rodean desperdician lo que tienen, como no son conscientes de la suerte con la que han nacido. Continuamente yo, en medio de una burbuja, pienso que quiero ayudar. Quiero cambiar esto.
    Desde pequeña, unos de mis sueños ha sido siempre ser voluntaria en África. No se por qué allí, ahora sencillamente me da igual dónde. Pero lo que sigo teniendo en mente es "escaparme" de esta sociedad que oprime, para colaborar en una sociedad que necesita. Y muchas veces pienso que si al menos alguien de mi entorno más cercano tuviera mis mismas pretensiones, y esto ocurriera en demás círculos sociales, habría mucha gente que ayudaría. Pero la triste realidad es la contraria. Muy pocas personas deciden marcharse de voluntariado, no es algo común.
    Por eso, cuando escucho de personas que ayudan tantísimo al mundo, me quedo anestesiada. Por unas horas, pienso que tal vez sea una exagerada, que si, que la gente es bondadosa. Después, vuelvo a la realidad, y mi entusiasmo se desvanece.
    ¿Por qué nos cuesta tanto? Pues la respuesta es exactamente la misma que la que necesitan esos países necesitados: educación. Resulta que no sólo ellos la necesitan para progresar, sino que incluso me aventuraría a decir que donde más hace falta es aquí. Una educación en casa, que valore la solidaridad y lo humano. Estoy harta de ver como niños pequeños dejan de llorar con un móvil y no con juguete normal. Si malcriamos desde chicos, ¿qué esperamos?
    Sin embargo, también se que hay personas igual que yo. Hay personas que colaboran de distintos modos, y sus ayudas también son válidas. Y eso me reconforta. Pero termino sin sentirme totalmente convencida. No veo un sentimiento generalizado.

    Para rematar todo esto, el otro día me encontré con esta noticia: http://t.co/z8nVEZKqaS y fue la gota que colmó el vaso. ¿Dónde está la humanidad? Menos mal que a veces veo que se conserva, si no ya no sabría ni como escribir esto.

    María Gómez Risquet 2ºBach A

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  4. Son estos pequeños grandes detalles que tienen algunas personas, los que me hacen seguir confiando en que no todo está perdido en esta sociedad donde todos están por encima de la gente menos pudiente. Personas como Kailash Satyarthi muestran una gran valentía con acciones que conllevan una gran responsabilidad, como dejar toda una vida de trabajo, sabiendo que prácticamente está todo resuelto, y abandonarlo para intentar algo de lo que no tiene garantías de que sea efectivo.

    Somos un país bastante desarrollado como para saber que es lo que se siente al saber que hijos y hermanos están sometidos a un trabajo inhumano, y precisamente todas esas comodidades que tenemos nos ciegan, no nos dejan ver más allá de todo lo material que tenemos y olvidamos el resto del mundo. Olvidamos que existen más culturas, más países que quizás en estos mismo instantes cientos y miles de niños de temprana edad están dejándose la piel en un trabajo indigno. Son niños y niñas a los que les falta lo más importante en esta vida: la educación. La educación es un valor
    esencial que toda persona debe tener, pero en algunos sitios es más difícil de conseguir. Ahí es donde entramos nosotros, los países desarrollados y con medianas posibilidades como para "gastar" el dinero en alguien que de verdad lo necesite. Creo que lo peor de todo es que todavía hay personas que siguen viendo como algo "normal" que en otros países ajenos al nuestro estas circunstancias se sigan dando a diario y esto es algo que hay erradicar.

    Realmente creo que en poder que tiene el hombre cuando de verdad sabe que su destino es ayudar y no tener la vida resuelta. Es maravilloso el poder que tiene el ser humano cuando sus propósitos son verdaderamente sinceros.


    Paula López Pérez, 2ºBach A.

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  5. Una de las cosas que más me conmueven es sin duda la aportación que hacen gente como Sartyarthi o Malala a este mundo, gente que se adentra en el mundo de la lucha sin violencia contra la violencia, a favor de los derechos humanos, todo aquello que mantiene a equis persona bajo un malestar y sufrimiento. Esta gente empieza desde pequeña edad a soñar con un mundo más justo, son estas personas los que serán recordados de por vida por su valentía y honor, como luchadores, activistas, reyes y reinas de la poca humanidad que queda. Hace décadas que el mundo conoció a Rosa Parks en el asiento delantero de aquel autobús o Marthin Luther King derramando palabras contra el racismo y sin embargo, aun perviven en nuestras memorias, y seguirán. Dicen que una persona no muere hasta que se le olvida. No importa la calidad de vida de cada individuo, no importa la edad, nacionalidad... Todo empieza con un pensamiento, con un ''y si...'', con una experiencia, mala o buena. Algún día aprenderemos de estos luchadores, que hacen las cosas sin ánimo de lucro, por pasión.

    Jose Saiz Camacho, 2º Bachillerato D.

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  6. Por desgracia estamos en una época en la que solo escuchamos noticias malas, es decir, casos de corrupciones, atentados, violaciones... ¿pero qué hay de las cosas buenas? Por supuesto que debemos conocer las cosas negativas que ocurren a nuestro alrededor y reivindicarnos contra ellas, pero al igual que aspectos negativos hay muchos positivos de los que no tenemos idea alguna. Día a día muchas personas participan y colaboran ya sea de manera directa o indirecta en muchas ONGS, lo que a priorí no parece de gran importancia si que lo es, granito a granito es como se van construyendo las cosas, por tanto si todos ayudamos todo lo que podamos, dentro de nuestras posibilidades, estaremos cambiando el mundo un poco.
    Si queremos acabar con esta explotación de alguna forma debemos prohibir radicalmente el trabajo infantil, castigando duramente a las empresas que se aprovechan de los menores; pidiendo a los consumidores que no se compren productos fabricados por niños, aunque esto a nosotros nos parezca muy lejano en muchos países como Pakistán o India es una práctica muy extendida, y no entiendo porque tenemos que llegar al punto de plantearnos estas medidas porque ¿qué clase de `persona´ puede abusar de niños en su beneficio?
    Personas como son Kailash Satyarthi o Malala, entre muchas otras que hay, son las que nos dan fuerzas para seguir luchando contra aquello que no debemos permitir, en este caso la explotación infantil, ya que no creo que haya peor forma de violar los derechos humanos que lo que se hace con estos niños. Cada vez la gente está más concienciada de las penurias que deben pasar "algunos" niños para poder llevarse un trozo de pan a la boca por ejemplo, y pongo algunos entre comillas ya que son miles y miles de pequeños. Estos niños por sí solos no pueden hacer nada, pero tenemos el consuelo de que aún hay muchas personas que merecen la pena, que luchan contra las injusticias, y no miran solo por el bien propio. No debemos perder nunca la fe en la humanidad, en nosotros mismos, ahora más que nunca es cuando debemos demostrar que realmente merecemos la pena.
    Por último todos deberíamos hacernos la misma pregunta y es: ¿Me gustaría que me hicieran eso a mí?, que en base es lo que nos quiere decir el título de la entrada, Todos son nuestros niños. Tenemos que mirar por el bien colectivo, de los demás y no solo en el propio, dejar de ser tan egoísta, que es el problema de la humanidad. Cada vez nos preocupa menos lo que pasa fuera siempre y cuando no nos afecte a nosotros y el problema es este, que nos afecta demasiado.

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  7. Darle las gracias a personas como Kailash Satyarthi que nos hacen abrir los ojos para darnos cuenta de que hay personas buenas en el mundo, que piensan en los demás y en cómo ayudarles y no se centran en ellos mismos y en mirar para otro lado.
    Acabar con el trabajo infantil sería un avance importante por el bien de todos los niños que lo pierden todo sometiéndose desde tan pequeños a esos duros trabajos. No es un trabajo cualquiera el que desempeñan, no, cargan mucho más de lo que ellos mismos pesan, están expuestos a condiciones inhumanas y son maltratados.
    Es inimaginable pensar en esta situación, personas que ya desde muy pequeñas tienen que realizar trabajos durísimos en vez de estar jugando, estudiando, disfrutando de su familia y con sus necesidades cubiertas.
    Perder la infancia es algo que me aterra, es una etapa de nuestras vidas, en la que nosotros, niños que hemos nacidos en otro país, vivimos con tanta felicidad y tranquilidad y que recordamos con tanta ternura, que imaginarme a esa cantidad de niños trabajando desde tan temprana edad me parece indignante. Nacer en un lugar u otro de la Tierra puede determinar cómo será tu vida, llegando al extremo de vivir dignamente o simplemente ser un instrumento que los demás utilizan para su propio beneficio.
    Mientras en el mundo existan personas que no sepan ponerse en el lugar de los demás, estas situaciones no se van a extinguir, es barato que un niño trabaje como un adulto, y que a nadie le importe su salud ni su bienestar. La riqueza en el mundo debería estar repartida de forma igualitaria… todos los niños tienen los mismos derechos independientemente de donde nazcan.
    La educación es la llave que podría romper este círculo vicioso, todos los niños tienen derecho a formarse, a saber leer y escribir, a conocer otras formas de vida y a decidir por sí mismos. Si la generosidad hace llegar dinero a esos países pero no se apuesta por un cambio cultural basado en la educación, de nada sirve.

    AURORA LÓPEZ CRIADO 1º Bach B

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  8. Un niño se debe divertirse, jugar, aprender, ¿Pero trabajar? ¿ Quien en su sano juicio diría que un niño de seis años está preparado para ser una persona de veinte?. Que haya personas como Kailash Satyarthi te hace pensar que la humanidad es de verdad buena, pero si te paras a pensarlo el hecho de personas tan maravillosas como el sean necesarias para luchar contra el trabajo infantil, que es algo no ilegal sino antiético hace que se te pase el efecto.

    Que un niño trabaje es que pierda su infancia y que sea un adulto a los seis o siete años. Estos niños mueren a loa largo de estos trabajos y cada vez que uno muere es toda una vida que se pierde, toda una familia que se destroza, una infinidad de sueños que no se cumplen y miles de risas y sonrisas que se pierden. Obligar a alguien a trabajar que ni siquiera comprende para que es necesario es una crueldad terrible, pero somos nosotros mismos los que lo fomentamos, cuando con nuestras costumbres consumistas no nos paramos pensar si los productos que compramos están manchados con la sangre de un niño que podía tener los mismos sueños que tu hijo, que tu hermano o que tú mismo hace no tanto tiempo.

    Menos mal que hay personas como Kailash Satyarthi que hacen lo que está en su mano para hacer de este mundo uno mejor.

    Paco Labrador 1ºB

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